MOTALA Y LA LEY DEL ELEFANTE
Cuando el hospital que tanto trabajo y esfuerzo le había costado a Soraida levantar estaba a punto de desaparecer, una elefanta de 38 años de edad llegó a él para salvarlo. Aunque la historia parece paradójica, así fue como realmente ocurrió.
Soraida no podía dormir por las noches. No sabía de dónde sacar dinero para poder mantenerlo: Necesitaba al menos unos 10.000 Euros al mes para comprar medicinas, pagar a los empleados y muchas otras cosas más. Un día, recibió una llamada de uno de ellos. Casi no le salían las palabras y muy alterado le informó de la llegada al hospital de una elefanta gravemente herida. Resultó ser Motala: llevaba tres días vagando por la selva y con una de sus cuatro patas destrozadas como consecuencia de pisar una mina.
Soraida acudió corriendo a su hospital. Nada más llegar, vio a la elefanta moribunda junto a su mahut. Le pidió permiso par tocarla; éste accedió y acto seguido le acarició la mejilla diciéndole que le iba a curar. Fue el comienzo de toda una historia que ha dado ya la vuelta al mundo.
Fue en Agosto de 1999. La operación duró tres horas y el cirujano que la realizó fue Therdchai Cheewaket. El implante que le pusieron estaba hecho de metal. Durante los primeros días, la elefanta no aguantó la prótesis y se le tuvo que retirar. Pero al cabo del tiempo, se le realizó un nuevo implante con éxito. Riecken's Orthotic Laboratory in Evansville se ofreció para hacer la prótesis.

En Octubre Motala dio su primer paseo de unos 30 minutos y se le veía bastante recuperada. Incluso comió hierba fresca que iba encontrando a su paso: comenzaba a recuperar su apetito. Pero en noviembre fue operada de nuevo.
Todos los medios de comunicación siguieron en el hospital la operación de esta elefanta. Se le tuvo que amputar su pata herida y se colocó en su lugar una artificial. Desde ese día, Motala es una elefanta sana que hace una vida normal.
Parece contradictorio e increíble que un suceso tan trágico y como este, permitiera renacer al hospital. Gracias al grave accidente de esta elefante, el sueño de Soraida pudo continuar y su hospital recaudó muchísimo dinero para seguir con la causa por laque tanto había luchado.
Si quieres ver a Motala caminar, pincha aquí:
http://news.bbc.co.uk/go/em/fr/-/1/hi/world/asia-pacific/4193798.stm
Por desgracia, Motala no es el único elefante que ha sufrido la pérdida de una de sus patas por consecuencia de las minas repartidas por toda la selva de Birmania. Pincha en el siguiente enlace y verás la terrible realidad que sufren estos magníficos animales en Asia: http://www.elephant.tnet.co.th/landmine2.html
Pero aquí no acaba todo. El siguiente objetivo de Soraida fue apartar a los elefantes de las calles. Pero esta nueva lucha le trajo muchos enemigos que incluso intentaron poner en peligro la existencia de todo lo que había conseguido hasta ahora: en una ocasión, a media noche, descubrieron una cobra real vagando por las instalaciones del hospital.

Sin duda, con los cambios que pretendía en las leyes, el negocio del elefante tailandés caería en picado y mucha gete perdería dinero. Por eso, muchos estaban en contra de lo que Soraida quería conseguir.
Para ella existen dos grupos bien diferenciados que atacan la existencia de los elefantes: los que se dedican al comercio de estos animales: los sacan ilegalmente de la selva y los venden. Se quedan con las crías y matan a las madres, para quedarse con los colmillos, etc. YT en segundo lugar, los que trabajan con ellos.
Desde 1993 lleva luchando por una Ley del Elefante que prohíba todas estas injusticias y le permitan vivir en su hábitat. Muchos quieren incluso verla muerta, pero ella es mas fuerte que todo esto y Motala es parte artífice de lo que ella siente. Ha sido el ejemplo máximo de superación y la estrella sin duda, de todos los esfuerzos de Soraida durante más de diez años.

Consiguió que la policía obligara a retirar a los elefantes de las calles. Se produjo entonces un gran éxodo y es en Sorín donde se encuentran ahora todos los elefantes con sus mahuts. Para ellos no fue nada beneficiosa esta prohibición porque les impedía ganar dinero con sus animales. El negocio de los elefantes es para muchos demasiado rentable como para permitir que no trabajen ni anden por la ciudad.
Se desarrolló una batalla de voluntades entre la policía y los dueños de los elefantes. Son gente tozuda que no saben cuidarlos y los explotan hasta límites insospechados.
Pero gracias a la Ley del Elefante, estos animales están ahora más protegidos y mejor cuidados. Aunque el hospital debe tener protección policial las 24 horas del día.
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